¿Para qué engañarnos? Estoy bien de momento. Cuando el día acaba, las cosas que hacer se acaban y el silencio comienza, ese silencio que te empuja a hacer locuras, te das cuenta de que no lo estás, que nunca lo has estado. Simplemente era una ilusión de tus deseos que habías intentado hacer realidad. Pero, ¿qué es? Simple basura.
(...)
Hacía tiempo que una idea horrible recorría mi cabeza: ¿Y si consigue sustituirme antes de que yo lo haga? Parece que ese momento ha llegado. Bueno, en realidad ni lo sé. ¿Qué hay que hacer para que te digan algo así? ¿No se suponía que confía en mí y no sé qué más cosas? Bueno, da igual, ya no importa. ¿Estamos locos? Si me pongo a pensar ahora en eso acabaré como hace unos días. No me dejéis hacerlo, por favor, no me dejéis.
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