viernes, 6 de enero de 2012

Comida familiar.

Levantarme de la cama a las diez y medía, encender el ordenador, mirar el Tuenti y el Ask y poner Slipknot a tope. Suena el timbre, mi padre me dice que baje donde mi abuela, empieza el sufrimiento. Bajo con mi hermana en pijama. Cien euros y unas galletas, bien abuela, te has superado. Vuelvo a subir, vuelvo a poner la música. Vuelven a llamar al timbre. Esta vez es mi hermano. Dice que nos vistamos y que vallamos bajando, que parte de la familia ya ha llegado. Genial, ya no podré escuchar más música y encima tendré que aguantar los comentarios de que he crecido y de que no como bien. Hay que soportar, es familia. Mi madre: Sube arriba y baja las aceitunas, vete donde Vitoria a darle este rosco, vete a llamar a tu padre, vete a comprar unas Coca-colas... Hay que soportar, es familia. Vienen los de más. Nos sentamos a comer, vuelven los sobre que no como bien, novios, borracheras, fiesta y de más. Hay que soportar, es familia. No se van, pensaba ir a Iturri. Miro el reloj, ¿cuándo piensan irse? Las cinco, todavía siguen aquí; las seis, todavía siguen aquí; las siete, todavía siguen aquí; las ocho, empiezan ha marcharse. ¿Las ocho? Ya es tarde, no puedo ir a Iturri a estas horas... Mañana tendrá que ser... Lo que se dice un día genial para discusiones familiares y recaudación de fondos para Londres.

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