viernes, 6 de enero de 2012
Final.
Un día te despiertas y sientes como que nada es real, que vives en un mundo paralelo. Te vistes y sales a la calle. Los coches pasan en frente de ti, la gente choca contra ti en un intento de hacer el camino hacia su rutina. Nadie se fija en ti, es como si en realidad no existieras. Me meto a un callejón. Hace frío y huele mal, pero la gente no me golpea. A unos metros de mi hay un hombre. Tiene algo en la mano, pero está oscuro y no veo nada. Se está acercando, ¿qué hago? No puedo moverme, estoy helada y las piernas no me responden. Cada vez está más cerca, lo que lleva en la mano brilla con la luz. ¿Es un cuchillo? Esta justo delante mío, puedo sentir su cálido aliento en mi cara. Grita, pero no entiendo lo que dice. Mi cuerpo no reacciona. Sigue guitando y hace gestos con el cuchillo. ¿Qué está pasándome? Un movimiento brusco, siento como el frío filo entra en mi estomago, y vuelve a entrar. La cálida sangre fluye por la herida, ¿qué me está pasando? Caigo al suelo, está frío y hay cristales rotos. Me sangran los brazos, me sangra el estomago. El hombre sale corriendo. No te vallas, no me dejes sola. Se va, no puedo verle bien. Empiezo a marearme, a sentir nauseas. ¿Es este mi final? No puedo morir en un sitio como este. No puedo veo, mi visión se ha ido por completo. No, no puede ser, no puedo estar muerta. Tengo que luchar. Mis brazos siguen sin responder, me falta el oxigeno. Por favor Dios, si de verdad estás ahí, no dejes que me valla por favor.
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